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ayacuch24






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MensajePublicado: Jue Ene 26, 2012 6:32 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

02-01-2012

"El otro" balance
Comunicados de fin de año de las guerrillas colombianas

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP / Comando Central del ELN
Agencia Bolivariana de Prensa / Revista Voces

El Comando Central del Ejército de Liberación Nacional y el Secretariado del Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo han difundido esta semana en sendos comunicados su balance del año que culmina. Por su interés reproducimos a continuación el contenido íntegro de ambos comunicados, reveladores de algunos análisis incómodos para el presidente Juan Manuel Santos y la clases dirigentes del país, quienes -este año tampoco- lograron exterminar ni rendir militarmente a la guerrilla, y enfrentan de parte de la población civil, cada vez más protestas.

COMUNICADO DE FIN DE AÑO

FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA, EJÉRCITO DEL PUEBLO, FARC-EP

Con motivo del año nuevo las FARC-EP queremos invitar al pueblo colombiano a un momento de reflexión sobre el futuro de nuestra patria. Qué puede importarnos más que la suerte de nuestros hijos y el bienestar de las nuevas generaciones. En conciencia, las cosas en el país no están como para fiestas. Los reyes magos no vienen esta vez a saludar la buena ventura cargados de tesoros, sino que llegan avarientos a llevarse cuanta riqueza encuentran a su paso.

Y escoltados por gigantescos aparatos militares de represión y aplastamiento. Defendidos por una casta política antipatriótica, corrupta y entreguista que sólo piensa en su bolsillo. Llenos de soberbia porque cuentan a su favor con el poderoso aparato mediático de propaganda y publicidad que representan los monopolios informativos con sus periodistas y articulistas a sueldo.

El alabado repunte de la economía

Cuando la burguesía colombiana celebra sus índices recientes de crecimiento económico, con los que quiere hacer creer que ríos de leche y miel corren caudalosos por toda la nación, oculta a los colombianos que las toneladas de carbón, gas y petróleo que empujan el producto interno bruto, representan el más grande saqueo que se haya realizado jamás en este suelo. Poderosos compañías transnacionales aliadas con la oligarquía colombiana son sus únicos beneficiarios.

El crecimiento de la inversión en el agro no significa un repunte para la economía campesina ni un alivio para el campesinado violentado, sino la ampliación de la agroindustria de los biocombustibles propiedad de grandes monopolios. Hasta la tradicional clase ganadera sufre el embate de los tratados de libre comercio que ensombrecen su porvenir. Se habla de arrancar del fondo de la tierra oro, plata, platino, coltán y uranio, entre otros minerales, pero por parte de grandes corporaciones multinacionales que exigen como requisito previo la aniquilación de la mediana y pequeña minería artesanal representada por centenares de miles de familias humildes.

El auge extraordinario en infraestructura y construcción anunciado por Santos, no tiene otro objeto que la creación de las bases materiales para la operatividad de la expoliación de nuestros recursos y el fortalecimiento de los pulpos financieros nacionales y extranjeros. Mientras que más de la mitad de la población colombiana sobrevive gracias al rebusque por la ausencia total de oportunidades de empleo, está demostrado históricamente que las economías de enclave minero no generan bienestar alguno. Los puestos de trabajo que se crean son precarios y sometidos a las más viles formas de explotación, lo único que nos dejarán serán los socavones.

La iniquidad social del régimen

La escandalosa aceleración de la injusticia social ha sido reconocida formalmente con la asignación del antepenúltimo lugar mundial en materia de desigualdad social. Y se refleja en la miseria y la pobreza que invaden todos los espacios urbanos y rurales habitados, en contraste con las zonas exclusivas de los barrios y haciendas pertenecientes a las altas esferas, o las áreas destinadas al circuito turístico, comercial o financiero con las que se pretende compararnos al primer mundo.

La generalizada crisis hospitalaria producto de la privatización de la salud; las graves falencias en materia de educación, originadas en el propósito de reducirla también a un negocio redondo, que produzca ovejas en lugar de hombres y apenas las necesarias máquinas humanas insensibles y robotizadas para acrecentar las ganancias de los grandes empresarios; el vergonzoso déficit en materia de vivienda y condiciones dignas de habitación; la cada vez más grave situación de los campesinos amedrentados por el paramilitarismo y las hordas de soldados profesionales que ocupan amenazantes extensos territorios, y que no va a ser solucionada por leyes de tierras concebidas para beneficiar a los expropiadores y no a los expropiados, constituyen todas lacras que demuestran la hipocresía de las clases dominantes en Colombia.

Cada mes se anuncia a los colombianos en medio de publicitadas encuestas de favorabilidad del gobierno, que el precio de la gasolina y demás combustibles aumenta, hasta el punto de que pagamos el galón más caro entre los países productores y no productores, pese a que se extrae ya casi el millón de barriles al día de nuestro suelo. Por su parte, los servicios públicos pésimos y por añadidura en crisis por obra del invierno y la desidia oficial, gravan a los usuarios con altísimas tarifas, particularmente en materia de agua y electricidad, hasta el punto de provocar, por obra del desespero, repetidas asonadas contra las empresas prestadoras en muchas partes del país.

La verdadera naturaleza del conflicto

Además es el nuestro un país en guerra. Esta no es más que el producto de la decisión oficial de dar solución violenta, a sangre y fuego, a los graves problemas sociales y políticos que aquejan la vida nacional. Cada vez que lo decimos, se nos vienen encima nuestros enemigos y su prensa paga, tachándonos de querer parecer mansas e inocentes víctimas. No se trata de nosotros.

Se trata de los cuatrocientos mil muertos sepultados para siempre en la impunidad concertada del Frente Nacional, de los cinco millones de desplazados y despojados de sus tierras en los últimos treinta años, de los cinco mil dirigentes, activistas y simpatizantes de la Unión Patriótica que sirvieron para aniquilar esa novedosa opción política, de las más de doscientas mil víctimas del paramilitarismo fomentado por las Fuerzas Armadas, de los miles y miles de colombianos desaparecidos, torturados, encarcelados o desterrados por obra de la intolerancia demencial que echó raíces en Colombia en beneficio de un reducido grupo de terratenientes, capitalistas, mafiosos y empresarios extranjeros.

Se trata de todas esas víctimas del terrorismo de Estado impuesto por la práctica de Seguridad Nacional, que ha dado en llamarse últimamente Seguridad o Prosperidad Democrática. La resistencia popular y la heroica lucha armada guerrillera son las más dignas y altas expresiones de la rebeldía y la dignidad de un pueblo que se ha negado a aceptar dócilmente el destino impuesto por los poderes dominantes.

Esa resistencia y esa lucha han sido blanco a su vez de las más gigantescas arremetidas militares y de todo orden durante casi cinco décadas. Y siguen enhiestas, combatientes, a pesar de los miles de millones de dólares suministrados por los norteamericanos, de su grosera intervención, de sus recursos tecnológicos, de los centenares de miles de hombres entrenados para matar sin piedad, de sus devastadores bombardeos, de sus ametrallamientos y desembarcos.

Es eso lo que los desespera de odio contra nosotros. Lo que alimenta sus calumnias y desafueros. Que una fuerza de campesinos, indios, negros, estudiantes y profesionales, mujeres y hombres del pueblo sostenga sus verdades y convicciones en medio del todopoderoso dominio del gran capital transnacional y sus regímenes de muerte. Es por eso que se niegan a considerar la posibilidad de un diálogo sincero de paz. Saben que aquí no van a encontrar traidores dispuestos a venderse, por eso insisten en sus amenazas de exterminio.

El año que termina y el significado del nuevo

El 2011, tal como lo pronosticamos, fue un año de grandes jornadas populares. Demoliendo la muralla del miedo, de la disuasión criminal del terrorismo de Estado, el pueblo se levantó contra la política neoliberal, la corrupción, la entrega de la soberanía, y los desafueros del poder.

Con el agua al cuello los damnificados del invierno cuestionaron la demagogia y la desidia del gobierno. Los campesinos bloquearon carreteras en rechazo a las irresponsables fumigaciones indiscriminadas que arrasaron sus cultivos.

Los mineros artesanales resistieron la entrega de la explotación aurífera a las transnacionales. Los indígenas marcharon reclamando respeto a sus territorios y a su identidad. Las organizaciones agrarias exigieron la restitución de tierras y el resarcimiento de las víctimas del despojo y clamaron por la solución política del conflicto y por la paz. Los camioneros pusieron en jaque al gobierno por el incumplimiento de los acuerdos que recogen sus reivindicaciones. El país entero se indignó por el saqueo desvergonzado de los recursos de la salud y por los escandalosos robos de la contratación.

Crecieron la exasperación y la inconformidad por la desconexión de los servicios públicos en los sectores populares, porque fueron convertidos en negocios privados. Los corteros de caña se levantaron contra la nueva esclavitud que significa la llamada flexibilización laboral. Los obreros petroleros se enfrentaron a la Pacífico Rubiales, que con la complicidad del gobierno, pretende avanzar en la imposición de la precariedad e incertidumbre laboral. El movimiento estudiantil con sus portentosas marchas logró frenar el despropósito de Santos de privatizar la educación. Sin duda el año que culmina marcó el despertar, el ascenso de la lucha y la movilización del pueblo por sus derechos.

En el 2011 fueron sentadas las bases de rebeldía y dignidad para encarar las decisivas luchas sociales y políticas del 2012, que estremecerán los cimientos del sistema apátrida que está entregando la soberanía y las riquezas del país a las transnacionales del capital. El TLC y las denominadas locomotoras neoliberales del desarrollo, no pasarán. En pie de combate, bienvenido el año nuevo con sus pertrechos de inconformidad y anhelos de Colombia Nueva.

Los caídos en la guerra

Ante el sagrado altar de la patria ofrecemos la sangre revolucionaria y amorosa del comandante Alfonso Cano, caído en combate, consecuentemente, en defensa de los pobres y excluidos, y por la Colombia Nueva de su sueño. El sacrificio heroico de miles de guerrilleros y líderes sociales abatidos por la intransigencia atávica del régimen pro yanqui, es poderosa fuerza que se suma al anhelo popular de justicia y libertad. El pueblo unido, insurreccionado resueltamente contra el sistema que lo oprime, triunfará.


Pasaron los tiempos de la manipulación mediática y el engaño. Un abrazo, desde las montañas, al pueblo que el 6 de diciembre rechazó la marcha del odio y de la guerra, impulsada por el señor Juan Manuel Santos. Con ningún malabarismo podía el presidente eludir su responsabilidad en el resultado luctuoso. Fue él quien ordenó el rescate militar de los prisioneros en el Caquetá, y fue el Ejército quien penetró a sangre y fuego al campamento, como lo declaró el sargento Herazo.

Las conversaciones de paz

Nuestro pueblo anhela la paz; la insurgencia siempre ha reclamado la solución política del conflicto. Cada vez son más los que no le comen cuento al mentiroso del Palacio de Nariño; el mismo que ahora pregona que no hubo masacre en Mapiripán. Por eso la pretendida marcha contra las FARC se diluyó melancólicamente desde mucho antes de la lluvia. Uniendo voluntades podremos aislar a los guerreristas de Washington y Bogotá. Como decía el comandante Jacobo Arenas: el destino de Colombia no puede ser el de la guerra. Apoyemos todos el primer paso hacia la solución política, representado por el canje de prisioneros entre las partes contendientes.

La marcha que requiere la patria es la gran marcha por la paz y la justicia social

En una eventual mesa de conversaciones, con un gobierno que verdaderamente aspire a la paz y no a una rendición incondicional, interpondremos siempre las reclamaciones de justicia, de soberanía popular, de independencia, de adopción de una doctrina militar bolivariana, de una nueva política económica alejada de los inequitativos postulados neoliberales, de tierra para los campesinos, respeto a los derechos indígenas, salud y educación gratuitas, defensa del medio ambiente, replanteamiento de los contratos leoninos que favorecen a las transnacionales, política internacional que privilegie la hermandad de los pueblos, sentimientos todos, que bullen en el deseo centenario de los diversos sectores sociales del país.

Que continúe la marcha de la patria hacia la construcción de alternativas que reafirmen la soberanía y la justicia. Las mayorías movilizadas, no podrán ser detenidas por una minoría vende patria atravesada en el camino de los cambios políticos y sociales.

Con este saludo de año nuevo, recordando el compromiso que adquirimos con la senadora Piedad Córdoba y el prestante grupo de mujeres que trabajan por la paz de Colombia, informamos los nombres de tres de los seis prisioneros de guerra en nuestro poder que serán entregados a ellas tan pronto como se acuerden los protocolos necesarios. Se trata de los subintendentes de la Policía Nacional Jorge Trujillo Solarte y Jorge Humberto Romero Romero, y del cabo primero de la misma institución José Libardo Forero Carrero. En breve anunciaremos la identidad de los otros tres. Esperamos que el gobierno nacional y la cúpula militar no vayan a repetir lo ocurrido el pasado 26 de noviembre en el Caquetá.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 27 de diciembre de 2011

Fuente: http://www.abpnoticias.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=1269:comunicado-de-fin-de-a%C3%B1o-de-las-farc-ep-al-pueblo-colombiano&Itemid=69(fte.kad 2-01-12)

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MensajePublicado: Dom Mar 04, 2012 8:31 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

FARC afirma que noticias sobre atentados son creaciones de la inteligencia militar

Autor: TeleSur
Fecha de publicación: 04/03/12
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4 de marzo de 2012.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aseguran que las noticias que se difunden sobre atentados y ataques a la población “son creaciones de la inteligencia militar” del pais que no superan ninguna investigación probatoria, y criticó a los medios de comunicación por difundirlas “en obediencia a su señalada tarea”.

“Recientemente brotan frecuentes noticias acerca del empleo por nuestra parte de toda clase de atentados contra la población civil (…) Semejantes barbaridades son creación de la inteligencia militar. Ninguna resistiría la más sana indagación probatoria”, expresa la guerrilla en un comunicado enviado a Marleny Orjuela, presidenta de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz).

Para el grupo rebelde “el manejo mediático con el que se pervierte la realidad en nuestro país (…) ha sido puesta al servicio de la máquina asesina del régimen, haciendo parte integral de sus planes de guerra”.

“Con ella se pretende apoderarse de la conciencia de la ciudadanía, del más elemental de sus análisis”, añade el texto.

Las FARC aseguran que el Gobierno colombiano usa el dolor de las familias y el manejo de la prensa para “ azuzar aún más el odio y la guerra”, por eso alerta a los seres queridos de los que se encuentran retenidos a estar atentos, porque “los peores enemigos de la paz buscan ahora el modo de aprovecharse de ustedes”.

La guerrilla afirma que vale la pena “intentar romper ese círculo maldito y apostarle más bien a la reconciliación y la paz”.

Ratificó su compromiso de cesar las retenciones por dinero y de liberar a los que hoy en día se encuentran en cautiverio.

“Los soldados y policías que serán liberados contaron con mejor suerte que los miles y miles de desaparecidos, que las miles de víctimas de los falsos positivos”, criticó la guerrilla.

Explicó que su decisión de parar con los secuestros venía trabajándose con el líder fallecido, Alfonso Cano, quien promovió poner fin definitivamente a esa práctica, resalta el texto.

Sin embargo, critica que “los mismos predicadores de la guerra salen a descalificarnos ahora con rebuscados pretextos”.

A continuación el texto íntegro enviado por la guerrilla colombiana a la presidenta de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), Marleny Orjuela:

Comunicado

Señora:

Marleny Orjuela

ASFAMIPAZ, Bogotá.

Apreciada señora:

Aparte de considerarla de manera especial por su condición de mujer colombiana que trabaja por la paz, me dirijo a usted por su condición de líder del movimiento de familiares de militares y policías prisioneros de guerra, por cuya libertad ha librado durante años una incansable batalla. Sabemos que usted encarna el dolor y la esperanza de muchas familias, a quienes nos dirigimos por su intermedio, y a todas las cuales procuramos satisfacer con las liberaciones prometidas.

La acidez característica de los comentaristas de la gran prensa, muy bien pagados para denostar de nuestra lucha, repudia enfurecida, de común acuerdo con el alto gobierno, cada una de nuestras actitudes de reconciliación. Las clases privilegiadas de Colombia no sólo han hecho un credo de la guerra, sino que aspiran a que ese credo sea el único que alimente la conciencia de 46 millones de compatriotas. Nosotros, en cambio, siempre hemos pensado diferente.

Es una lástima que todos los días se esté derramando sangre de colombianos humildes en un largo enfrentamiento. No deberían morir militares ni policías. Tampoco tenían que morir los guerrilleros. Quizás fuera mejor que no existieran ni los unos ni los otros. Que no tuviéramos que hablar de prisioneros de ambos bandos. Que hubiera una democracia real en Colombia. Que no se asesinaran sindicalistas ni opositores políticos. Que no se desplazaran millones de campesinos.

Si como sentenciara alguna vez Balzac, es cierto que detrás de toda gran fortuna hay un crimen, se comprende por qué en nuestro país existe una desigualdad social tan escandalosa. Han sido tantos los muertos como gigantesca es la riqueza de la elite financiera, industrial y terrateniente. Militares y policías son adoctrinados y entrenados para defender los intereses de esa minoría selecta. La misma que se muestra insensible y soberbia cuando los ve en desgracia.

Es por eso que permanecieron tantos años en nuestras filas. Aunque no tantos como las guerrilleras y guerrilleros condenados a penas de 50 y 60 años en las tenebrosas mazmorras del Estado colombiano o de los Estados Unidos. La realidad es dura, es cierto, pero tiene dos caras. Los soldados y policías que serán liberados contaron con mejor suerte que los miles y miles de desaparecidos, que las miles de víctimas de los falsos positivos.

Que los decapitados por las motosierras, que los colombianos a quienes se abrió el vientre antes de arrojarlos a los ríos, o los que fueron lanzados a los criaderos de caimanes. Todo ello con la complicidad abierta de las fuerzas militares y de policía colombianas. Con el patrocinio de la clase política y el beneplácito de los sectores pudientes. Las marchas de aplausos organizadas por el Presidente Santos en las áreas controladas por el paramilitarismo, no reviven los dirigentes de los reclamantes de tierras que están siendo asesinados con absoluta impunidad.

Es asombroso el manejo mediático con el que se pervierte la realidad en nuestro país. Toda la parafernalia informativa ha sido puesta al servicio de la máquina asesina del régimen, haciendo parte integral de sus planes de guerra. Con ella se pretende apoderarse de la conciencia de la ciudadanía, del más elemental de sus análisis. A ustedes, cuyo dolor jamás fue sentido por las alturas del poder, es obvio que intentarán usarlos para azuzar aún más el odio y la guerra.

Para que otros militares y policías sigan muriendo, sigan siendo heridos, o sigan cayendo prisioneros. Nosotros creemos que vale la pena intentar romper ese círculo maldito y apostarle más bien a la reconciliación y la paz. Un ministro de la defensa que presume de haberse criado en los cuarteles por ser hijo de un oficial, tal vez haya ido a los saunas del Club Militar a sacarse sus guayabos, pero no tiene la menor idea de lo que significa un combate.

Eso lo sufren es los hijos, los hermanos, los padres de los humildes policías y soldados que por un sueldo miserable se juegan todos los días la vida. Cuando públicamente asumimos el compromiso de no realizar retenciones con fines financieros, culminamos un proceso interno promovido por el camarada Alfonso Cano, encaminado a poner fin definitivamente a esa práctica. Los mismos predicadores de la guerra salen a descalificarnos ahora con rebuscados pretextos.

Recientemente brotan frecuentes noticias acerca del empleo por nuestra parte de toda clase de atentados contra la población civil. Un transeúnte en el Cauca supuestamente activó un minado cuando cayó de su bicicleta justo encima de él. Un extraño campesino apareció con los labios cosidos con alambre porque se negó a activar un burro bomba por cuenta nuestra. Un supuesto minado nuestro afectó en El Tarra a los niños de una escuela.

Semejantes barbaridades son creación de la inteligencia militar. Ninguna resistiría la más sana indagación probatoria. Pero los medios las repiten cientos de veces en obediencia a su señalada tarea. Observamos que ahora se la intenta convertir a Usted en adalid de la lucha por la liberación de no sé cuántos centenares de secuestrados. Todas esas cifras son también falsas. Los precisos porcentajes que País Libre asigna a las FARC, obedecen a quizás qué elaboraciones preconcebidas.

Hasta la expresión usada en nuestro comunicado para invitarla a Usted a tomar parte en la comisión que reciba los prisioneros en la fecha acordada, es decir en la que se acuerde tras los necesarios protocolos, ha sido maliciosamente manipulada por algunos para insinuar que ya existe un previo acuerdo entre usted y nosotros sobre el asunto. Así son de miserables. Los peores enemigos de la paz buscan ahora el modo de aprovecharse de ustedes.

Y convertir en crimen cualquier intento por encontrar una salida política distinta a la rendición y entrega que presiona Santos. No hay que dejarles cumplir sus planes. Fraternalmente,

Timoleón Jiménez

Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, 3 de marzo de 2012. (aporrea)

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MensajePublicado: Lun Mar 05, 2012 3:40 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

Contra la violencia implicita de sistema violencia del pueblo...

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MensajePublicado: Dom Mar 25, 2012 7:55 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

RINDIERON HOMENAJE EN VENEZUELA A MANUEL MARULANDA
Enviado por jsardina el Dom, 25/03/2012 - 10:56am.

En la combativa Parroquia del 23 de Enero en Caracas, se realizó el Homenaje al “Héroe insurgente de la Colombia de Bolívar” Manuel Marulanda Vélez, a 4 años de su fallecimiento por causas naturales.

Cientos de militantes de organizaciones populares y colectivos revolucionarios venezolanos, de distintos puntos del país y del extranjero, se dieron cita en la emblemática Plaza “Manuel Marulanda”. A partir de las dos de la tarde, se inauguró la “Feria popular e insurgente” donde diversos colectivos expusieron sus materiales políticos, así como franelas, afiches y libros.

Cerca de las cuatro y treinta, se dio inicio al Acto Central con el Himno de Venezuela, una gran pancarta de fondo con la imagen de Marulanda , flanqueado por las banderas del MCB, de la Coordinadora Simón Bolívar , la Farc-ep , palestina, País Vasco y Ecuador.

El canta autor y trovador “El pollo de Falcón” interpretó un tema de su composición en homenaje a Manuel Marulanda, Narciso Isa Conde, del Movimiento Camaañista de República Dominicana y Pavel Blanco, Secretario General del Partido Comunista de México, dieron los saludos internacionales del MCB, de la Coordinadora Simón Bolívar, Frank dio un combativo saludo. El conjunto Colombo Venezolano de Jeco , animo a los asistentes con ballenatos revolucionarios , Karina de Voces Anti imperialistas , leyó el Saludo que las FARC EP enviaron al acto . El frente de creadores militantes también se hizo presente en el homenaje con el trovador de Vargas, Ildefonso Riberos y el poeta Vidal además de las agrupaciones Juveniles “Cultura Neruda” y “Cultores Rebeldes” de Aragua y Táchira respectivamente.

El representante del Capitulo Venezuela del MCB Amílcar Figueroa, junto a los internacionalistas Isa Conde y Blanco, bautizaron simbólicamente, el libro de Carlos Tupac “TERRORISMO Y CIVILIZACIÓN” de Marquetalia editores, con prologo del comandante de las Farc-ep, Iván Márquez.

El finalizar la jornada se realizó un contacto telefónico con el cantor bolivariano “Julián Conrado”, quien agradeció la solidaridad y canto unas canciones en homenaje Bolívar y Marulanda.

Prensa MCB-ABP

www.abpnoticias.com(fte.ens)

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MensajePublicado: Lun Mar 26, 2012 3:48 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

Los pueblos como las luchas necesitan de sus ideales...

Esperando que la lucha sea para el bienestar y el desarrollo de los pueblo...

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MensajePublicado: Sab May 19, 2012 12:35 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

07-05-2012

Colombianos por la Paz solicitan su liberación, en cumplimiento del DIH
Las FARC confirman que capturaron al periodista francés Romeo Langlois, en calidad de prisionero de guerra

www.rpasur.com

Por medio de dos comunicados leídos por un comandante de escuadra ante el periodista estadounidence Karl Penhaul, las Farc confirman que tienen en su poder a Romeo Langlois, que está herido levemente y no hay claridad sobre cuándo lo liberarían. Además afirman que serían 19 las bajas del ejército y la policía durante el combate.

Langlois cayó en poder las Farc hace una semana durante un enfrentamiento entre esa guerrilla y una patrulla antinarcóticos del Ejército y la Policía en Caquetá.

Según las Farc "el periodista francés Roméo Langlois, uniformado de militar y capturado en pleno combate, está en nuestras manos. Es prisionero de guera. Está levemente herido en un brazo, se le ha prestado la atención necesaria y está fuera de peligro".

Luego, 'Ancizar' o 'Monazo' Mando del Frente 15 Farc-EP dijo que a través de información de periodistas confirmaron su identidad y agrega: "esperamos que prontamente superemos este impasse".

Previamente a la difusión de este comunicado, la ex senadora y vocera del movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba, había solicitado a través de una entrevista realizada por la cadena estadounidense CNN en español el 6 de mayo que las FARC aclararan si tenían en su poder al periodista francés y pidió que en caso de haberlo capturado, lo liberaran en cumplimiento del principio de distinción entre civiles y combatientes regulado por el Derecho Internacional Humanitario que las FARC se han comprometido a respetar. Aclaró en la misma entrevista Piedad Córdoba que Langlois no es un "secuestrado", puesto que no se halla retenido con fines extorsivos, y que el hecho de haber acudido al combate vestido de militar e identificado con una de las partes en conflicto lo situaba en riesgo.(rebelion)

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shanga_langa






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MensajePublicado: Lun Ago 06, 2012 2:46 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando


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MensajePublicado: Jue Ago 23, 2012 5:10 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

Ver como pdf 20-08-2012

FARC-EP
Acerca de nuestro carácter político

Pablo Catatumbo
Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL)

Somos un movimiento de izquierda que lucha por la superación del modelo económico y político existente, y por una nación plena de dignidad y soberanía

Se nos acusa a las FARC EP de dos cosas. La primera, ser el palo en la rueda para un verdadero desarrollo y consolidación de la izquierda en Colombia, y la segunda, de ser los artífices del paulatino giro de la vida política hacia formas abiertas de fascismo durante la última década.

¿Somos las FARC-EP una talanquera que impide el avance de las tendencias de izquierda en Colombia?

La pregunta surge, en nuestro parecer, de dos situaciones: el desconocimiento sobre nuestra historia y actividad como organización revolucionaria, de un lado, y una obvia intención de desligarnos del campo de las izquierdas en la historia de nuestro país, por el otro. Es como si nuestro surgimiento y desarrollo obedeciera a una suerte de generación espontánea militar única en la historia universal.

La realidad contrasta con lo anterior. Nuestra historia es producto de la convergencia de las más diversas expresiones de las luchas sociales del pueblo colombiano. Si tomamos el caso de nuestros dos más grandes timoneles, Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, observamos que se juntaron las luchas de los colonos campesinos liberales y comunistas de la cordillera central y el turbión proletario del pueblo santandereano. Dos hombres, dos cordilleras, dos luchas hechas una en las trincheras de Marquetalia.

En el proceso de surgimiento de los frentes y compañías de las FARC se recogen muchas de las tradiciones político-culturales del campo popular colombiano. Es así como contamos con camaradas provenientes del movimiento indígena, del campesinado rebelde, de la lucha estudiantil, de los afrodescendientes, las mujeres rebeldes, el proletariado, los intelectuales, artistas y el movimiento cooperativo.

Vale la pena hacer un poco de historia

El asesinato de Rafael Uribe Uribe, la persecución a tiros y la conversión en asunto de guerra del socialismo revolucionario de María Cano, la masacre de las bananeras, la santa cruzada decretada contra el joven Partido Comunista por Laureano Gómez, el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán y el subsiguiente período denominado La Violencia, así como la persecución internacional de los partidos políticos colombianos emprendida por Rojas Pinilla, junto a sus salvajes guerras contra Villarrica y el Sumapaz, constituyen acontecimientos de honda repercusión en Colombia, sucedidos todos antes de la existencia de las FARC.

La represión a la izquierda, el asesinato selectivo de sus líderes y la búsqueda del desmembramiento de sus organizaciones han sido una constante de largo aliento dentro de la historia colombiana, cuya responsabilidad recae directamente en el régimen reaccionario y antidemocrático. Y, lo más importante, esta constante no se vio interrumpida con el surgimiento del conjunto de las guerrillas revolucionarias, incluyendo, obviamente a las FARC-EP.

La persecución sistemática contra la Unión Patriótica, A Luchar y el Frente Popular, así como la desatada contra incontables organizaciones cívicas, sindicales, campesinas, étnicas o comunitarias no pueden ser examinadas como procesos aislados o casualidades políticas, sino como el ejercicio continuado de la represión antipopular y retrógrada que ha imperado en Colombia.

Cuando aún lloraba el pueblo la pléyade de grandes dirigentes asesinados por el militarismo en la década de 1980, una Asamblea Nacional Constituyente, convocada con la rimbombancia de quien pretende llamar la atención por el hecho de gritar y no por lo que grita, proclamaba la Carta Magna de 1991. Era ésta una premisa para la imposición imperialista de las políticas neoliberales, que significaban el saqueo abierto del patrimonio y recursos de Colombia.

No fue esta Constitución la ocasión ni el escenario para una verdadera construcción de la paz, sino por el contrario, el sello perfecto para la cooptación de un importante sector del campo popular que se convertía ahora en defensor de la presunta legitimidad del Estado. La dispersión de la izquierda no la imponía la insurgencia, sino que la patrocinaba el régimen.

He allí otro rasgo que pretenden ignorar nuestros críticos. ¿Por qué no hablan de la cooptación de decenas de intelectuales y analistas ayer ultra revolucionarios e incendiarios, por las instituciones, la academia y los medios de comunicación? ¿Por qué eluden la actuación corrupta y reaccionaria de una gran parte de los integrantes de grupos revolucionarios que renunciaron a la lucha y se acogieron a la desmovilización? ¿No estuvo el gobierno de Álvaro Uribe repleto de exrevolucionarios? ¿No consulta hoy Santos su política de seguridad con quienes hace veinte años lo consideraban un oligarca?

Este tipo de hecho no puede verse como la sucesión de simples coincidencias, vocaciones tardías o reflujos ideológicos. Se trata de otra estratagema clave del accionar del Estado en contra de la unidad de las izquierdas colombianas. La infiltración, la delación, la perfidia y el embuste han sido tretas permanentes que han hecho florecer cíclicamente el oportunismo y la división en la izquierda. El actual debate permite dilucidar nuevos elementos en esta larga historia de traición.

Es necesario resaltar que las FARC-EP han participado activamente dentro del campo de las izquierdas colombianas desde su fundación misma.

Con las comunidades campesinas de Marquetalia, El Davis y Riochiquito, de mayoría liberal, sólo se manifestaron solidarias la izquierda colombiana y mundial. Los partidos tradicionales del Frente Nacional azuzaron el desarraigo, el despojo y la sevicia en contra de unos cuantos labriegos e indígenas que se negaban a regalar años de ardua colonización. Ese mérito signó nuestro rumbo en la lucha por la paz, la democracia, y el socialismo. El camarada Jacobo recalcaba en Riochiquito, hace ya más de cuarenta años, que la resolución de los problemas de las masas campesinas sólo podía darse a partir del triunfo de un frente político, que incluyera a todas las izquierdas y a los verdaderos demócratas y patriotas de nuestro país.

En la Unión Patriótica, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y muchos otros espacios de convergencia y unidad hemos manifestado nuestro carácter definido de combatientes por la libertad y por la construcción de una Nueva Colombia.

Somos un movimiento de izquierda que lucha por la superación del modelo económico y político existente, y por una nación plena de dignidad y soberanía. Y sabemos que el logro de esto no se derivará de una acción solitaria de nuestra parte. Por ello estamos abiertos a la discusión con todas las izquierdas.

Durante todos estos años hemos dialogado con diversas formaciones de nuestra izquierda. Maoístas, marxistas-leninistas, socialistas, trotskistas, socialdemócratas, indigenistas y muchas otras vertientes, en espíritu de solidaridad, respeto y franca crítica. Esta tradición, que indudablemente ha tenido pausas lamentables dentro del devenir político patrio, no puede ser abandonada, y seremos reiterativos en ella.

No se nos puede achacar, de buena fe, la responsabilidad plena sobre el desarrollo actual de la izquierda colombiana. Seguramente tendremos una carga determinada, pero la magnitud de ésta, habría que dilucidarla en un franco debate colectivo de todas las organizaciones que constituimos el campo popular y de las izquierdas de nuestro país.

En nuestro parecer, quienes sostienen la existencia de una extendida y generalizada crisis de la izquierda colombiana, son los mismos que la conciben simplemente como una representación parlamentaria, asumiendo que el éxito o fracaso está en el número de curules y la popularidad en las encuestas. La izquierda real no se circunscribe únicamente al escenario electoral, sino que tiene un componente vivo, móvil y cambiante en el agitado universo de los movimientos sociales.

Es allí donde cualquier observador avezado encontrará que en Colombia se vivencia un florecimiento de ricas y nuevas experiencias organizativas dentro del campo popular, que se manifiestan en heterogéneas manifestaciones de movimientos, convergencias, expresiones y plataformas que saludamos con la alegría de quien encuentra nuevos amigos y compañeros para su brega diaria. Las FARC-EP no han visto en este creciente y novedoso turbión popular un enemigo o un contrario.

¿Somos las FARC-EP coadyuvantes de la extrema derecha en Colombia?

Quisiéramos partir de una afirmación categórica. Quienes sostienen esta teoría son fundamentalmente los voceros de la socialdemocracia y el liberalismo.

Así, cada vez que actuamos militarmente, en acciones legítimas propias de la guerra de guerrillas, saltan los críticos y analistas a señalarnos como sustentadores de la pretendida validez de gobiernos de mano dura, y como talanqueras en el camino de una supuesta izquierda, descafeinada y vacua, que no resulta ser ni siquiera oposición.

Se trata a todas luces del guión de las teorías de la conspiración tan en boga en estos días. Un grupo de revolucionarios que combate contra el Establecimiento, su fuerza militar y su paramilitarismo, con el secreto fin de favorecer políticamente a sus misteriosos y clandestinos amigos fascistas. Un libreto repleto de absurdos y contradicciones que sólo puede caber en la cabeza de quienes pretenden que se continúe con la falacia de pintarnos como unos delincuentes sin principios, que en el pasado tuvimos orígenes revolucionarios, pero que ahora no somos más que vulgares narcotraficantes.

Tal hipótesis se contradice completamente con la realidad. Miles de combatientes farianos confrontan en toda la geografía nacional al fascismo y al imperialismo con las armas en la mano, exponiendo sus vidas y entregándolo todo por la revolución. La pregunta es, ¿serán ellos coadyuvantes, agentes inconscientes o colaboradores telepáticos del proyecto de la extrema derecha?

Hagamos un ejercicio de rememoración político-militar. En 1999 entró el Bloque Calima a realizar masacres, ejecuciones, torturas y violaciones en el centro oriente vallecaucano. Su accionar criminal, abierto y escandaloso no fue en momento alguno repelido por el Ejército o la Policía, ni mucho menos rechazado públicamente por los poderes locales y regionales. Fueron los hombres y mujeres del Bloque Móvil Arturo Ruiz, el Comando Conjunto de Occidente e integrantes del entonces existente Movimiento Jaime Bateman Cayón, quienes confrontaron eficazmente a las tropas fascistas, llevándolas a su completa derrota y al fracaso de su proyecto en esa parte del país.

¿Tendrá sentido afirmar que esto permitió el fortalecimiento de tendencias de derecha en la región? ¿Qué condujo a la consolidación de grupos fascistas en el Valle del Cauca?

Es claro que en el andamiaje discursivo montado por los grandes medios en contra de las FARC, existen dos prácticas de intenso uso:

La primera , de uso corriente y orientada al público popular, es la discursiva del narco terrorismo que no es más que la readaptación del clásico terror rojo de la Guerra Fría, que bebe en los más retrógrados mitos del anticomunismo.

La segunda , según la cual la guerrilla tendría, bajo esta versión, unos orígenes medianamente justos, opacados infelizmente por el desarrollo ulterior, la adopción del narcotráfico como supuesta forma de vida y la conversión en una difusa máquina de guerra, al mismo tiempo anquilosada y miope políticamente, así como macabra en el plano militar. Dentro de esta trama los guerrilleros seríamos simples fichas de los truculentos mandos que, además, buscan contribuir con su accionar al fortalecimiento de su enemigo.

¿Qué designios cruzan por la mente de quienes defienden semejante hipótesis?

Montañas de Colombia, Agosto de 2012

(*) Pablo Catatumbo es integrante del Secretariado de las FARC-EP

Fuente: http://farccom.blogspot.com.es/2012/08/pablo-catatumbo-farc-ep-acerca-de.html#!/2012/08/pablo-catatumbo-farc-ep-acerca-de.html(fte.rebelion)

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MensajePublicado: Vie Oct 19, 2012 10:09 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

Iván Márquez: “Acumulación por desposesión es el proyecto de las élites; el nuestro es la paz con justicia social” Destacado

por Documentos por la Paz de Colombia; transcripción 1ra parte video
Viernes, 19 de Octubre de 2012 17:16
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Che, retrato de la pintora guerrillera Inti Maleywa
Discurso de Iván Márquez, representante por las FARC-EP a la mesa de diálogo por la paz en Oslo. El ex parlamentario de la Unión Patriótica, partido político colombiano que sufrió exterminio a manos de las herramientas estatales, se expresa sobre la situación actual de Colombia y ...
Iván Márquez: “Acumulación por desposesión es el proyecto de las élites; el nuestro es la paz con justicia social”

Discurso de Iván Márquez, representante por las FARC-EP a la mesa de diálogo por la paz en Oslo. El ex parlamentario de la Unión Patriótica, partido político colombiano que sufrió exterminio a manos de las herramientas estatales, se expresa sobre la situación actual de Colombia y los necesarios cambios estructurales para la consecución de la Justicia Social, raíz de una verdadera paz, dado que la injusticia social es la raíz de la guerra. Análisis abundante en datos y cifras, fundamental documento para la consecución de la paz con Justicia Social.

A continuación la transcripción de la primera parte, hasta el minuto 18

http://www.youtube.com/watch?v=oPXQXKhQZ7g&;feature=player_embedded

Iván Márquez:

Nuestro sueño es la paz con justicia social y soberanía.

“La paz que hemos querido nosotros, por la cual hemos luchado por mucho tiempo, ha sido siempre buscando que en Colombia se acaben las desigualdades que son tan poderosas.” Manuel Marulanda Vélez

Amigos y amigas de la paz en Colombia, compatriotas,

Hemos venido a esta ciudad de Oslo desde el Macondo de la injusticia, desde el tercer país más desigual del mundo, con un sueño colectivo de paz, como un ramo de olivo en nuestras manos. Venimos a buscar la paz con justicia social para Colombia por medio del diálogo, donde el pueblo tendrá que ser el protagonista principal. La paz no depende de un acuerdo entre voceros de las partes contendientes, quien debe trazar la ruta de la solución política es el pueblo, a él le corresponderá establecer los mecanismos que han de refrendar sus aspiraciones. Tal emprendimiento estratégico no puede concebirse como un proceso contra-reloj. La pretendida 'paz Express' que algunos promocionan, por su volátil subjetividad y por sus afanes, solo conduciría a los precipicios de la frustración. Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia. Necesitamos edificar la convivencia sobre bases pétreas para que la paz sea estable y duradera.

No somos los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación. Venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva: una paz que implique la profunda desmilitarización de estado y reformas socio-económicas radicales que funden la democracia, la justicia y la libertad verdaderas.

Venimos aquí con el acumulado de una lucha histórica por la paz, a buscar, codo a codo con nuestro pueblo, la victoria de la solución política sobre la guerra civil que destroza a Colombia. Nuestra determinación tiene la fortaleza para enfrentar a los guerreristas que creen que con el estruendo de las bombas y de los cañones pueden doblegar la voluntad de quienes mantenemos en alto las banderas del cambio y la justicia social.

No se puede encadenar este proceso a una política enfocada exclusivamente en la obtención desaforada de ganancias para unos pocos capitalistas a los que no les importa para nada la pobreza que abate al 70% de la población: ellos solo piensan en el incremento de su botín y no en la reducción de la miseria. Más de 30 millones de colombianos viven en la pobreza, 12 millones en la indigencia, el 50% de la población económicamente activa agoniza entre el desempleo y el subempleo; casi 6 millones de campesinos deambulan por las calles víctimas del desplazamiento forzado. De 114 millones de hectáreas que tiene Colombia 38 están asignadas a la exploración petrolera, 11 millones a la minería; de las 750.000 hectáreas de la explotación forestal, se proyecta pasar a 12 millones; la ganadería extensiva ocupa 39,2 millones; el área cultivable es de 21,5 millones de hectáreas pero solamente 4,7 millones de ellas están dedicadas a la agricultura, en decadencia, porque ya el país importa 10 millones de toneladas de alimentos al año. Más de la mitad del territorio colombiano está en función de los intereses de una economía de enclave.

En nuestra visión, colocar sobre la mesa el asunto del desarrollo agrario integral como primer punto del acuerdo general, remite a asumir el análisis de uno de los aspectos centrales del conflicto: el problema de la tierra es causa histórica de la confrontación de clases en Colombia. En palabras del comandante Alfonso Cano: "Las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria, también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente, que inundó de sangre los campos colombianos, usurpando tierras de campesinos." Aquello que fue causa esencial del alzamiento armado y de una heroica resistencia campesina, a lo largo del tiempo se ha agudizado: la geofagia de los latifundistas acentuó la desequilibrada e injusta estructura de la tenencia de la tierra. El coeficiente Gini en el campo alcanza el 0,89: espantosa desigualdad. Los mismos datos oficiales dan cuenta de que las fincas de más de 500 hectáreas corresponden al 0,4 % de los propietarios que controlan el 61,2 % de la superficie agrícola: se trata de una acumulación por desposesión, cuya más reciente referencia habla de 8 millones de hectáreas arrebatadas a sangre y fuego a través de masacres paramilitares, fosas comunes, desapariciones y desplazamiento forzado, crímenes de lesa humanidad, todos ellos componentes del terrorismo de estado en Colombia.

Para las FARC, ejército del pueblo, el concepto Tierra está indisolublemente ligado al territorio: son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos vitales de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar de una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio-históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que conciben la tierra como abrigo y el sentido del buen vivir. Al respecto, debiéramos interiorizar la profunda definición del libertador Simón Bolívar sobre lo que es la patria, nuestro suelo, nuestro territorio: "Primero el suelo nativo... él ha formado con sus elementos nuestro ser. Nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro propio país. Allí se encuentran los testigos de nuestro nacimiento, los creadores de nuestra existencia y los que nos han dado alma por la educación. Los sepulcros de nuestros padres yacen allí y nos reclaman seguridad y reposo. Todo nos recuerda un deber, todo nos incita sentimientos tiernos y memorias deliciosas; allí fue el teatro de nuestra inocencia, de nuestros primeros amores, de nuestras primeras sensaciones y de cuanto nos ha formado... ¿qué títulos más sagrados al amor y a la consagración?"

Partimos de esta visión para alertar a toda Colombia: la titulación de tierras tal como la ha diseñado el actual gobierno, es una trampa; encarna una suerte de despojo legal a través del cual se busca que el campesino, una vez con el título de propiedad en sus manos, no tenga otra salida que la de vender o arrendar a las transnacionales y conglomerados financieros a los que solo les interesa el saqueo exacerbado de los recursos minero energéticos que están debajo del suelo. Dentro de su estrategia está la utilización del suelo para extender las inmensas plantaciones, no para resolver el grave problema alimentario que padece nuestro pueblo, sino para producir agro-combustible que alimentará automóviles. En el mejor de los casos la gente del campo quedará con una renta miserable, pero alejada del terruño y confinada en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Al cabo de 20 o 30 años de contrato nadie se acordará del verdadero dueño de la tierra.

Lo aseguramos sin vacilación: la bancarización de la tierra derivada de esta titulación acabará tumbándole la tierra al campesino. Nos están empujando a la extranjerización de la tierra y al desastre ambiental dinamizado brutalmente por la explotación minero energética y forestal.

La naturaleza como fuente de información genética, no puede ser convertida en botín de las transnacionales. Nos oponemos a la invasión de las semillas transgénicas y la privatización y destrucción de nuestra biodiversidad, y a la pretensión de hacer de nuestros campesinos pieza del engranaje de los agro-negocios y sus cadenas agroindustriales: están en juego la soberanía y la vida misma. En estos términos, la titulación no es más que la legalidad que pretende lavar rostro ensangrentado del despojo que durante décadas ha venido ejecutando el terrorismo de estado: para una transnacional es más presentable decir 'tengo un título minero' a que se le sindique de haber financiado grupos paramilitares y desterrado a una población para hacer viable su proyecto extractivo. Dentro de esta dinámica, en Colombia el régimen asesina no solo con sus planes de guerra, con sus paramilitares y sicarios, sino también con sus políticas económicas que matan de hambre.

Hoy hemos venido a desenmascarar a ese asesino que es el mercado; a denunciar la criminalidad del capital financiero; a sentar al neoliberalismo en el banquillo de los acusados como verdugo de pueblos y fabricación de muerte.

No nos engañemos: la política agraria del régimen es retardataria y engañosa. La verdad pura y limpia -como dice el libertador Bolívar- es el mejor modo de persuadir, la mentira solo conduce a la agudización del conflicto. El fin último de tales políticas estatales, en detrimento de la soberanía y del bienestar común, es dar seguridad jurídica a los inversionistas, liberalizar el mercado de tierras y lanzar el territorio al campo de la especulación financiera y mercados de futuro. Independientemente de que exista o no la insurgencia armada, esta política multiplicará los conflictos y la violencia.

Acumulación por desposesión y nueva espacialidad capitalista: he ahí la fórmula del proyecto político económico de las élites neoliberales, haciendo chorrear sangre a la patria de la cabeza a los pies. Es a esto a los que nos resistimos, las FARC no se oponen a una verdadera restitución y titulación de tierras: por años hemos luchado como pueblo en armas por una reforma agraria eficaz y transparente, y es precisamente por ello que no se puede permitir que se implemente el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras.

Por medio de la violencia del Plan Colombia y del proyecto paramilitar se preparó el territorio para el asalto de las transnacionales. La ley general agraria y desarrollo rural es esencialmente un proyecto de reordenamiento territorial concebido para abrirle campo a la economía extractiva en contra de la economía campesina, en desmedro de la soberanía alimentaria y del mercado interno; al superponer el mapa minero energético sobre el espacio agrícola. Ni siquiera se tiene en cuenta la promoción de una agro-ecología que permita una interacción amigable con la naturaleza.

Por otro lado, la restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les fueron arrebatadas violentamente a los campesinos, indígenas y afrodescendientes, y no a baldíos distantes de sus sitios raizales de existencia, también codiciados hoy por las multinacionales.

Pero resulta que este es un problema que tiene que ver con todo el pueblo colombiano y que de hecho está salpicando de conflictos todo el territorio. Hay una profunda inconformidad del país con el hampa financiera que se está apropiando de la Orinoquía: ahora han aparecido unos tales 'nuevos llaneros' que de llaneros no tienen nada, como los magnates Sarmiento Angulo y Julio Mario Santodomingo hijo, los terratenientes Eder del Valle del Cauca, el señor Efromovic, el exvicepresidente Francisco Santos -gestor del paramilitar Bloque Capital-, los hijos de Uribe Vélez, entre otros filibusteros que ningún derecho tienen sobre esas tierras y que solo quieren clavar sus garras en el petróleo, el oro, el coltán, el litio y explotar grandes proyectos agroindustriales y la biodiversidad de la altillanura.

Abordar el asunto agrario es discutir con el país estos problemas. Que hablen los verdaderos llaneros: esos de piel tostada por el sol de los bancos de Sabana, esos que por siglos han convivido en harmonía con los morichales y el vuelo de las garzas y los alcaravanes, esos de pies descalzos que con su histórica bravura empuñaron las lanzas para darnos la libertad. El pueblo tiene la palabra.

Ahí está la patriótica resistencia de los trabajadores petroleros contra la canadiense Pacific Rubiales en Puerto Gaitán; cuyo escenario de saqueo fue preparado con sangre por los paramilitares de Víctor Carranza. Diariamente el vampiro transnacional se lleva más de 250.000 barriles de petróleo, mientras le succiona la sangre a más de 12.600 trabajadores tercerizados, que como esclavos tienen que trabajar 16 horas diarias por 21 días continuos por una semana de descanso: su situación laboral es más atroz que la impuesta por los enclaves bananeros de los años 1920.

Ahí está la resistencia de los pobladores del Quimbo, donde el gobierno pretende sacar a patadas a la gente que ha vivido allá más de un siglo destruyendo así sus trayectorias culturales de vida y su entorno ambiental. ¿Vamos a dejar acaso que se llene de muerte al río de la patria, que es el río Magdalena, solo para construir una represa que generará energía para la exportación y no para resolver la demanda interna de millones de colombianos que no tienen acceso a la energía eléctrica? Para el gobierno están primero las ganancias de la transnacional EMGESA que la suerte de las familias que quedarán desarraigadas…(fte.kaosenlared)

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MensajePublicado: Dom Dic 02, 2012 8:21 pm    Ttulo del mensaje: Responder citando

Entrevista en La Habana
Compañera de Marulanda: Tenemos prisioneros de guerra y se mantiene la propuesta de canjearlos

Por: Juventud Rebelde- Agencias | Domingo, 02/12/2012 03:37 PM | Versión para imprimir
Sandra y Marulanda

Sandra y Marulanda
Con su viaje a Cuba, Sandra vio por primera vez el mar.
Con su viaje a Cuba, Sandra vio por primera vez el mar.
Credito: Juventud Rebelde

La Habana, diciembre 2 - La insurgente colombiana Sandra Ramírez, miembro del equipo negociador de las FARC en las conversaciones de paz con sede en La Habana, afirmó que ese grupo rebelde tiene "prisioneros de guerra", por lo que mantiene vigente la propuesta al Gobierno colombiano de canjearlos.

"Sí, nosotros tenemos prisioneros de guerra y los vamos a entregar, pero que el Estado nos devuelva a los nuestros que están allí, en las prisiones", declaró Ramírez en una entrevista que publica hoy el diario cubano Juventud Rebelde.

"En combate capturamos policías, soldados. Es distinto: son prisioneros de guerra porque son capturados en combate. A ellos se les respeta su integridad física, sus creencias y sus derechos humanos", precisó.

La insurgente, que fue compañera sentimental del desaparecido fundador de las FARC, "Manuel Marulanda Vélez" o "Tirofijo" (1930-2008), agregó al respecto: "mantenemos ese proyecto (el canje) porque es lo que nos permitiría buscar, precisamente, cómo logramos que los compañeros que se están pudriendo en las cárceles del país, regresen".

Según Ramírez, quien se incorporó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hace 32 años, hay aproximadamente 700 insurgentes prisioneros y precisó que "también existen 8.000 presos políticos y de conciencia".

A continuación la entrevista completa

Tiene la misma dulzura en los ojos y en las maneras que cuando la conocí junto a su compañero y líder de las FARC-EP, Manuel Marulanda, un día del verano del año 2001.

Caía un aguacero digno de Macondo, y Sandra, sin interrumpir la entrevista que mi colega Luis Enrique y yo le hacíamos al máximo jefe de la guerrilla, se comportaba apenas como una atenta anfitriona que iba y venía brindándonos ahora un «tintico» para sacarnos la humedad; al ratico, un plato con frutas… Solo después, nos acompañaría en el almuerzo.

Ahora está tan menuda como entonces, cuando el ancho zambrán, abrazándole la cintura, la hacía lucir aún más delicada. El pelo corto le sienta bien, pero se me antoja más adusta que con la trenza cayéndole sobre el hombro. La sonrisa no le ha cambiado: es igual de amplia.

La similitud del contexto marca ambos encuentros. Entonces tenían lugar las negociaciones entre las FARC y el ejecutivo de Andrés Pastrana en San Vicente del Caguán, y la existencia de una zona de despeje había facilitado a los reporteros llegar sin tropiezos, por largos y accidentados terraplenes, desde el campamento del Comandante Raúl Reyes hasta donde nos esperaba Marulanda, en la llamada Casa Roja: una rústica pero confortable estancia con pisos de madera y tejas color grana, con habitaciones listas para recibir el visitante que debiera pernoctar.

Ahora también se habla en Colombia de paz, y Sandra forma parte de la delegación guerrillera que ha venido a La Habana para dialogar con el Gobierno de su país. Es la primera vez que, en conversaciones de este tipo (estas son las cuartas), hay mujeres. Pero ella, modesta, parece no darse cuenta de que para los demás es toda una personalidad, rodeada, además, por el halo legendario del jefe insurgente.

No esconde su alegría de estar en Cuba y conversar con su pueblo, al que admira. Este viaje constituye la primera ocasión en que abandona las montañas y la selva en las que se internó hace 32 años, cuando se hizo a la vida guerrillera. De modo que estar en la Isla también le ha posibilitado conocer el mar.

«En el río es distinto; ya una está acostumbrada. En el mar, una de repente siente como que está perdida».

Diana, la joven de 22 años que la acompaña y es parte también de la representación de las FARC-EP —son 13 compañeras—, comparte la conversación que iniciamos como viejas conocidas y a la que se han sumado, de pasada, dos amigas cubanas. El diálogo sencillo entre mujeres nos hace olvidar de momento que el encuentro era para una entrevista.

Que si «como más nos gusta el café allá es poniendo el polvo sobre el agua hirviente en una olla, sin dejarlo bullir…». Que «como es para tantos (claro, habla del campamento) solo lo dejamos asentar» y no lo pueden pasar por el colador, como hacían las abuelas cubanas antes de que llegaran las cafeteras, les explico... Que si «allá también las muchachas se enamoran» y hay algunas que sufren requiebros de amor y «ahí nos vienen contando después que aquel ya no las quiere… ¡Eso sí, cada quien se lava su ropa!», ríe.

Gradualmente, cuenta, se ha ido dando la participación de la mujer en la guerrilla.

«En los últimos años se ha agravado la situación en Colombia. Ha habido falta de apoyo del Estado en educación. Hay muchísima mujer que logra sacar la secundaria y no tiene otra opción de vida que casarse; no puede estudiar, que es lo que la dejará ser alguien en su vida. Entonces: se van para la guerrilla. Y hemos tenido una gran afluencia a nuestras filas. Contamos más o menos con un 40 por ciento de mujeres; están preparadas, con un nivel bastante aceptable, y se desempeñan en diferentes cargos. Tienen responsabilidades a nivel de comandos, de dirección, de mandos medios».

—¿Debemos entonces entender que se suman sin una identificación ideológica?

—A la guerrilla se llega por voluntad. Cada cual elige ingresar porque quiere. Cuando ya se está dentro viene una etapa de preparación en la que se les enseña el por qué se lucha, por qué hay ricos y pobres. Por qué existen las FARC-EP y de dónde venimos.

—¿Es el mismo motivo por el cual hay tantos jóvenes?

—En Colombia estamos en una etapa de bastante crisis. La brecha entre los ricos y los pobres es mucho mayor. Eso quiere decir que las causas que han generado el conflicto social y armado están intactas. Entonces, hay bastante joven que no tiene qué hacer. No puede estudiar. No hay trabajo ni en qué desempeñarse, y una opción es la guerrilla. Pero hay también mucho joven perseguido porque sus padres fueron apoyo nuestro, o fueron comunistas; porque no estuvieron de acuerdo con el sistema o protestaron; o porque su papá o su mamá fueron líderes campesinos. Esos jóvenes con tradición de familia luchadora llegan a nuestras filas porque son perseguidos. No se les permite otra cosa.

—¿Todavía se estudia en los campamentos?

—El estudio es permanente. Hay que elevar el nivel en cada uno de los combatientes para que se abran al mundo y aprendan; y uno aprende por medio de la lectura. En ningún momento hemos frenado que todos se preparen. Si usted quiere ser enfermera, hacia allá se encamina su especialización; si quiere ser odontóloga, si quiere trabajar en radiocomunicaciones…».

—¿Cómo se puede hacer eso en medio de una guerra?

—No todos los días estamos en confrontación. Tenemos etapas de la vida en que podemos estar en áreas donde tenemos cierta tranquilidad. Nosotros buscamos y aprovechamos ese momento para esa etapa de formación, para que los combatientes estén en constante estudio; que sientan que por amor estamos trabajando y dando nuestra vida por una causa justa.

—¿Podemos decir que hay ahora más combatientes que hace cinco años?

—No manejamos cifras públicamente. Pero cada día entran nuevos. Existen más de 60 frentes guerrilleros y otras unidades a nivel de compañías móviles. Y hay compañeros de 60, 50, 40, 30 años; tenemos jóvenes de 20 que están llegando permanentemente.
El accidentado camino hacia la paz

—Algunos dicen que las FARC están ahora conversando porque son menos fuertes, en atención a la pérdida de cuadros importantes en los últimos tiempos...

—Desde su fundación, las FARC han tenido como premisa la búsqueda de una salida política al conflicto armado. Buscamos la paz, pero la paz con justicia social. Esa ha sido siempre nuestra vocación y nuestro pensamiento.

«Desde 1983, en que se inician las primeras conversaciones con el Gobierno de Belisario Betancourt, nuestra propuesta fue buscarle una salida política al conflicto.

«En el 84 hubo resultados: cese el fuego después de la firma de los acuerdos de La Uribe. De esas reuniones con el Gobierno de Belisario Betancourt surge la Unión Patriótica, un movimiento al que la oligarquía no le permitió florecer, porque lo barrió a tiros. Tenemos más de cinco mil militantes asesinados o desaparecidos en Colombia. Eran líderes sindicales, de comunidades, y también, por supuesto, las FARC habían puesto una cuota en su fundación: delegó compañeros para que se hicieran al movimiento, motivaran a la gente y ayudaran en su conformación. Nos dejó una experiencia atroz, negativa para Colombia, porque fueron revolucionarios asesinados.

«Luego vienen las conversaciones con el Gobierno de César Gaviria, que se dan en Caracas y luego en Tlaxcala. El Gobierno se levanta de la mesa. No hubo acuerdos. Más tarde fue el proceso con Pastrana y vivimos la zona despejada, que fue muy importante para las FARC, porque nos dimos a conocer. Le mostramos al mundo que la resistencia del pueblo colombiano seguía vigente con las mismas banderas desde que se fundó.

«Más recientemente tuvimos ese Gobierno fascista, violento, de Álvaro Uribe, que no daba participación a nadie absolutamente. Para él era todo bala. Hubo muchos líderes asesinados, el fenómeno de los falsos-positivos: ciudadanos secuestrados a los que vestían de guerrilleros y les ponían cualquier nombre cuando en realidad eran civiles secuestrados y desaparecidos.

«Uribe cerró totalmente las puertas. No dejó a las organizaciones sociales hablar. Además, recibía la ayuda de los Estados Unidos: en dinero, en asesores, en tecnología moderna; con nosotros se hizo un experimento en lanzarnos tecnología de punta. Y la guerrilla resistió ese embate que perseguía acallarnos, pero no lo logró.

«Por supuesto que nosotros hemos recibido golpes, y recibimos golpes.

«Ahora, con el Gobierno de Juan Manuel Santos, comenzamos de nuevo a conversar. En medio de toda esta confrontación nos envía razones para intentar un diálogo. Siempre hemos estado dispuestos. Pero en ningún momento porque estemos debilitados. Estamos presentes aquí en la búsqueda de una solución al conflicto que vive Colombia».

—El problema agrario es el primer punto de la agenda. ¿Qué trascendencia tiene ese tema en el conflicto?

—El origen del movimiento armado es la tierra. ¿Por qué? Porque a partir de la violencia que se recrudece en 1948 entre el bipartidismo (liberales y conservadores), viene el desplazamiento de millones de colombianos, y los latifundistas se apoderan de sus tierras. Empieza a surgir el movimiento guerrillero. Nuestra base, nuestro origen está en la tierra. Y por eso es el primer punto. Partimos de que la tierra es poder. Y proponemos una reforma agraria que le dé a los campesinos su tierra. Pero reforma agraria es más: si el campesino tiene su pedazo de tierra debe tener mercadeo, salud, créditos, el Estado debe darle lo que necesite para que produzca. Es un principio que proponemos.

—¿Por qué en un momento determinado inician la retención de civiles?

—Una organización político-militar como la nuestra requiere gastos. Nosotros tenemos una ley, la 002, donde se estipula que a quien tenga un patrimonio superior a un millón de dólares le exigíamos el pago de un impuesto para la paz, así como ellos pagan un impuesto para la guerra. A aquella persona que se negaba a darlo, la reteníamos.

«Sin embargo, a partir de un proceso interno, tomamos en febrero la resolución de no más retenciones económicas. Hemos tenido errores en torno a esto. Entonces decidimos buscar nuevas formas de hallar los recursos que necesitamos para la organización. Nos financiamos con la ayuda de muchos compañeros, pero también en nuestras áreas cultivamos para autoabastecernos, y vender».

—Y los secuestros de políticos, ¿qué fin perseguían?

—La clase política es la que hace las leyes, y no beneficiando a los pobres: las hace favoreciendo a los ricos. Pensamos que había que hacerles sentir el peso de la tragedia que vive el pueblo colombiano. Ellos viven en otra Colombia. Y el hecho de tenerlos también era para que ellos nos devuelvan a nuestros compañeros presos en las cárceles, y reconozcan que somos un factor político en el país: un factor al que no se le escucha, al que se le cierran todas las puertas. Ya todos han sido entregados.

—¿Sigue vigente por parte de las FARC-EP la propuesta de un canje?

—Mantenemos ese proyecto porque es lo que nos permitiría buscar, precisamente, cómo logramos que los compañeros que se están pudriendo en las cárceles del país, regresen.

«En combate capturamos policías, soldados. Es distinto: son prisioneros de guerra porque son capturados en combate. A ellos se les respeta su vida, se les respeta su integridad física, sus creencias. Se les respeta sus derechos humanos. Con ellos también buscamos el canje. Sí, nosotros tenemos prisioneros de guerra y los vamos a entregar, pero que el Estado nos devuelva a los nuestros que están allí, en las prisiones».

—¿Cuántos son?

—Calculamos que hay aproximadamente 700 compañeros nuestros, pero tenemos datos de que también existen ocho mil presos políticos y de conciencia. A muchos no se les ha realizado proceso y no hay definición de qué tiempo tienen que pagar. Y pasa y pasa el tiempo. No todos son guerrilleros, hay muchos compañeros de apoyo acusados de serlo. Son compañeros que viven en los campos, que pasa uno y le dan un vaso de agua; nos ofrecen una comida o un racimo de plátanos. Por ese hecho ya son judicializados. Les dicen guerrilleros o que son apoyo logístico de las FARC, pero son civiles. Hay muchísimos compañeros civiles que están en las cárceles del país.

—¿Y extraditados?

—Tenemos tres compañeros: Simón Trinidad, Sonia e Iván Vargas. Ellos tres fueron extraditados durante el Gobierno de Uribe. Nosotros no estamos de acuerdo con la extradición. Consideramos que constituye una entrega total de la soberanía de Colombia. ¡Cómo es que un país como Colombia no pueda juzgar a sus conciudadanos! Si es que Simón Trinidad tiene delitos, en Colombia hay leyes, hay un poder judicial que puede juzgar a quienes han cometido delitos. Es un apátrida el que entrega a sus conciudadanos para que sea otro país el que los juzgue.

—También se les ha acusado de estar vinculados al narcotráfico…

—Una mentira dicha mil veces tiende a volverse realidad. Las FARC, por donde quiera que transita, encuentra muchos cultivos de coca. Pero, ¿por qué esos campesinos tienen que cultivarla? Son desplazados de sus tierras por la violencia. Han perdido sus cultivos y sus animales, y han sido relegados a lugares donde lo que se da es exactamente la coca.

«Los han obligado a traspasar la frontera agrícola, a ir a territorios lejanos, de difícil acceso. ¿Qué puede hacer un campesino sin ayuda del Estado, sin ayuda de nadie? Si llega un extraño y le dice: “Si usted siembra tal cosa, le compro esa mercancía”, ¿qué se está haciendo?: obligando a ese campesino a sembrar un producto que no beneficia en nada a la sociedad, y solo sirve para que él subsista. Vende la coca y de ahí come, de ahí se viste, de ahí tiene para la salud si se enferma. ¿Y dónde está el Estado colombiano? En ningún momento se ve, en ningún momento se toca.

«Nosotros cobramos un impuesto, pero no al que la siembra, sino al que viene a comprar el producto. A ese se le cobra un impuesto, así como lo cobramos al comercio, a la cerveza, a la ganadería. Al que viene a comprar lo producido de la coca, se le cobra un impuesto.

«Y proponemos la sustitución de cultivos ilícitos. Si el campesino tiene qué cultivar, tiene mercado, subsidios y créditos, no tiene necesidad de cultivar la coca.

«Por otra parte, Estados Unidos, el primero que nos acusa, es uno de los países más consumidores de narcóticos. Tiene un promedio de 25 millones. Y su economía gira en torno a las ganancias del narcotráfico».

—En tiempos de Uribe se habló de desmovilización de los grupos paramilitares y de reincorporarlos a la sociedad. ¿Es el paramilitarismo un fenómeno terminado?

—Los paramilitares son un engendro del Estado colombiano. Son grupos que este creó para que cometieran los actos que no podía hacer el Ejército, porque es una institución. Si querían una región «limpia», se la daban a los paramilitares.

«Con el Gobierno de Uribe cobró un auge muy grande el paramilitarismo. Para lavar esa imagen, hizo una pantomima. Los desmovilizados eran muchachos de la calle que recogían, los vestían, les daban un arma y los entregaban. Y decían que eran paramilitares que se estaban desmovilizando. Falso. El paramilitarismo sigue vigente en Colombia. Sencillamente se les cambió el nombre. Ahora les llaman Águilas Negras, Los Rastrojos, pero es el mismo paramilitarismo que sigue vivo. Son las mismas fuerzas militares de Colombia».

—¿Por qué en estos días se insiste tanto, de cara a las conversaciones de paz, en la participación popular?

—Una mesa de diálogo en que se sienten dos fuerzas sin el pueblo, no es mesa. Las FARC-EP no están allí para buscar solución política para ellos: se sientan a conversar porque es una exigencia de las organizaciones sociales, del pueblo colombiano que le demandó tanto a las FARC como al Gobierno sentarse a conversar, buscarle una salida política a este conflicto que hay por la tierra desde hace muchísimos años.

«No hacemos nada la guerrilla y el Gobierno solos en la mesa. En Colombia hay causas sociales y está la gente; y entre todos es que construiremos la patria nueva con paz. Sin ellos, no podemos. Sin ellos no somos nada como fuerza insurgente. No somos nada sin el pueblo».
Con Marulanda en el día a día

«Al lado de la camita está la trinchera», cuenta Sandra mientras compartimos la tercera taza de café. Aunque el de la tacita cubana sea mucho más fuerte y oscuro que el «tintico» grande, ligero y aromático de Colombia, ella y Diana beben a la par mía.

Cuentan de la frescura y de la tranquilidad de la selva, aunque obviamente esté siempre la incomodidad de las hormigas bravas y la amenaza de las serpientes venenosas, que obliga a los guerrilleros a dormir en camas levantadas sobre altos pilotes, cubiertos con polietileno negro para si hay lluvia.

Cuando el compañero de guardia grita: «¡Bombarderos!», la orden es saltar a la trinchera como quiera que estén. La bomba tarda unos cinco o seis segundos en estallar, así que hay que darse prisa. Infinidad de veces Sandra se ha ido a ella sin las botas.

Si no están en combate, «la levantada» es a las cuatro y media y de ahí, directo a las aulas, donde un compañero les lee. Van en lo oscuro, «por caminitos. Absolutamente nadie alumbra; está prohibido porque la luz es un referente para los aviones de inteligencia».

A las cinco y treinta hacen gimnasia; luego, a formación para recibir orientaciones y dar parte al jefe. Como aún no ha amanecido y no pueden encenderse los fogones porque no puede haber luz, ahí toca «el tinto». Con pan, si hay. A las siete y media u ocho, el desayuno. Y luego, la distribución de tareas y el aseo del campamento, entre todos.

Así comienza cada jornada, en una rutina solo rota los domingos. Entonces ven películas, hay lavado de ropa, peluquería.

«A veces hacemos un bailecito de dos horas, en el día. Y si hay un traguito, es para todos. Solo dos o tres. La pasamos rico. También hacemos horas culturales-recreativas en que inventamos juegos; ahora le estamos dando vida de nuevo al teatro».

—¿Usan celular?

—Está absolutamente prohibido. Puede servir para localizarnos. Se tiene, porque lo necesitamos, pero con medidas. Se usa para una misión. Controlado.

La conversación fluye tranquila hasta que me atrevo a hacer la pregunta que he reservado para el final. Sabía que le costaría la respuesta. Carraspea, traga en seco, y me doy cuenta de que necesita fuerzas. Le brindo agua, otro traguito de café, y alejo por un momento la grabadora.

—Desde que nos vimos en el año 2001, ¿cuánto ha cambiado la vida para ti como mujer y como guerrillera?

—Son difíciles las palabras… Ha dado un vuelco grande mi vida. Inicialmente estaba al lado del «camarada» Marulanda. Tengo 32 años en la guerrilla, y la mayor parte de esos años fueron al lado de él. Cuando falleció (víctima de un paro cardiaco) en el año 2008, sentí profundamente su pérdida.

«Pero, afortunadamente, en las FARC contamos con la solidaridad y el apoyo inmenso que me dieron todos. Lo sentí en ese momento de profundo dolor. Y después, poco a poco una va viviendo otra vida. Ya sin el compañero es otro proceso que una empieza a vivir. Pero vamos bien en todo este trabajo que nos ha tocado, con el legado del “camarada” siempre presente.

«Con sus enseñanzas, con su vida linda que me enseñó; con el amor con que él hacía las cosas, con su entereza, su sencillez, su firmeza; su modestia en todo momento. Su amabilidad y su forma de ser, especial con todo el mundo: ¡esa manera de conversar, de reír! Eso nos ayuda. Eso me ayuda a mí, personalmente, en todo».

Marina Menéndez Quintero
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MensajePublicado: Mar Ene 22, 2013 9:46 am    Ttulo del mensaje: Responder citando

Martes, 15 de Enero de 2013 09:42

Las Farc proponen una reforma rural y agraria integral, socioambiental, democrática y participativa, con enfoque territorial Destacado

por Prensarural
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2013-01-15-abpnoticias-Prensarural Al reiniciarse las conversaciones de paz entre las Farc y el gobierno colombiano, este lunes en La Habana, la guerrilla de las FARC anunció que tiene "Diez propuestas para una política de desarrollo rural y agrario integral con enfoque territorial", las cuales irá presentado y argumentando paulatinamente.
Como primera iniciativa hacia el primer punto de la agenda las FARC presentaron hoy la propuesta de realizar una "reforma rural y agraria integral", la cual desarrollan en 15 literales. La guerrilla ha manifestado que esta propuesta parte del análisis de los aportes que las organizaciones sociales han elevado ante las instancias indirectas de participación en el marco del proceso de paz.

A continuación la propuesta de las FARC contenida en un comunicado dado a conocer hoy en La Habana:

La Habana, República de Cuba. Enero 14 de 2013.

Sede de los diálogos por la paz con justicia social para Colombia.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del pueblo (FARC-EP), comunican:

1. Su reiteración en exigir celeridad en el análisis profundo e integral -pensando en los intereses de las mayorías nacionales-, del Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. En tal sentido, conminan al gobierno de Juan Manuel Santos a cesar en la retórica guerrerista que acompaña de falsas promesas de solución a los problemas sociales, y se comprometa públicamente a presentar soluciones prontas, tangibles, apartadas de la demagogia, para los problemas de miseria que han generado la terrible confrontación que desangra al país.

2. La Delegación gubernamental que dialoga con las FARC-EP debe demostrar voluntad para avanzar, sentando sobre la Mesa propuestas claras que le indiquen al país que el gobierno no prolongará indefinidamente en el tiempo las soluciones al grave problema del latifundio y de los despojos de la tierra por métodos violentos o disfrasados de legalidad, que han profundizado la guerra generando desplazamientos, masacres, luto y desolación, para favorecer a las élites y a las trasnacionales que saquean la patria.

3. Las FARC-EP han estudiado con atención las propuestas que el pueblo presentó en eventos como las Mesas Regionales de Paz impulsadas por las Comisiones de Paz de Senado y Cámara, el encuentro internacional Pueblos Construyendo Paz, el Foro Política de Desarrollo Agrario Integral (enfoque territorial), las propuestas enviadas a la página Web dispuesta por la Mesa de Conversaciones, entre otras inciativas que deben motivar la máxima participación y la presencia directa de la ciudadanía en el proceso de paz.

4. Del estudio de tales propuestas y reflexiones, hemos tomado las conclusiones centrales para esbozar una posición preliminar referida al primer punto del Acuerdo General, la cual apunta a resolver la injusta estructura latifundista de la tenencia de la tierra, causa fundamental de la miseria y la guerra que padece Colombia. Nuestra propuesta, la cual iremos presentando a consdieración de nuestros compatriotas en el curso de este nuevo ciclo de intercambios, la hemos titulado "Diez propuestas para una política de desarrollo rural y agrario integral con enfoque territorial", y con respecto a ella presentaremos paulatina y públicamente los argumentos de sustento que están construidos observando las iniciativas de la pobalción.

5. Las FARC-EP, en ejercicio de su soberanía política y en desenvolvimiento de su interlocución constante con el pueblo, ponen en conociemiento del pais la primera de las diez propuestas:

PRIMERA PROPUESTA. Realización de una reforma rural y agraria integral, socioambiental, democrática y participativa, con enfoque territorial, fundamentada en los siguientes propósitos:

a. Superación de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales que generan el ejercicio estructural de la violencia por parte del Estado y fuerzas paramilitares en las zonas rurales, y provocan el alzamiento armado guerrillero para enfrentar esas condiciones.

b. Transformación de las relaciones rurales, que contribuya a la democratización real del poder territorial, de la sociedad, del Estado y del modelo económico en su conjunto, así como al buen vivir de la población.

c. Erradicación del hambre, la desigualdad y la pobreza rurales; restablecimiento de la dignidad y reconocimiento de los campesinos y campesinas como sujetos políticos, y garantía y disfrute efectivo de sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales, incluida la correspondiente provisión de recursos de presupuesto e infraestructura social.

d. Construcción de una nueva ruralidad basada en la justicia territorial y la democratización de las relaciones urbano-rurales.

e. Desconcentración y redistribución de la propiedad sobre la tierra mediante la erradicación del latifundio improductivo, inadecuadamente explotado u ocioso.

f. Promoción al acceso y el disfrute del derecho a la tierra y al territorio de los campesinos sin tierra y de las mujeres en especial.

g. Prohibición o establecimiento de límites estrictos, según el caso, a la extranjerización de la tierra.

h. Reparación integral de la población víctima del desplazamiento forzado y del despojo.

i. Protección y mejoramiento de las condiciones de propiedad y producción de los pequeños y medianos propietarios.

j. Reconocimiento y respeto de los territorios colectivos de comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales y palenqueras, así como de los territorios campesinos de Zonas de Reserva Campesina y de futuras Zonas de Producción de Alimentos.

k. Ordenamiento territorial y definición de usos de la tierra que garanticen la protección de los ecosistemas, la sostenibilidad socioambiental, el derecho al agua, la producción de alimentos y la soberanía alimentaria.

l. Estímulo a la economía campesina y en especial a la producción de alimentos, considerando la coexistencia de diferentes modelos de producción, atendiendo regulaciones estrictas de los encadenamientos productivos.

m. Auspicio de una política de investigación y desarrollo científico técnico, de protección de las semillas nativas y del conocimiento propio.

n. Dotación de medios de producción, de infraestructura física de transporte y comunicaciones, de distritos de riego y regadío, de acopio, almacenamiento y comercialización, de recursos de crédito y de otros medios de financiación, privilegiando las economías campesinas y de producción de alimentos.

o. Denuncia o revisión de tratados y acuerdos y de todo tipo de regulaciones de libre comercio, inversión o propiedad intelectual que afecten la soberanía alimentaria y las condiciones de nutrición y alimentación de la población.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

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